miércoles, 24 de mayo de 2017

Estudiante es captada por WhatsApp y es violada



El fiscal del departamento, Gilbert Muñoz, informó que la Defensoría de la Niñez y Adolescencia admitió un caso en el que una estudiante fue abusada sexualmente por otro menor de edad,

quien la habría contactado mediante el WhatsApp, para luego proceder a realizar el delito.

“La víctima sería una adolescente de 13 años de edad y la persona que protagonizó el hecho también sería un menor de 16 años, el caso se habría dado el 20 de mayo del año en curso en la quebrada de San Mateo, donde la víctima fue llevada con engaños”, dijo.

Asimismo, hizo conocer que la menor fue interceptada con engaños a través de las redes sociales, para poderle llevarla a un lugar alejado de la ciudad y así proceder con el abuso sexual que ahora fue remitido al Ministerio Público.

“Está en investigación, se admitió la denuncia que fue interpuesta por el padre de la menor víctima y hace referencia de que ambos serian estudiantes de la misma unidad educativa; sin embargo, no se puede dar mayores datos porque la Ley protege la investigación cuando hay menores”, añadió.

Por otro lado, Muñoz dio a conocer que el padre de una menor de edad denunció que un adolescente de 17 años de edad en el barrio San Bernardo, hubiese procedido a abusar sexualmente a su hija.

“El delito se habría realizado previo a inducción del consumo de bebidas alcohólicas; el hecho está siendo investigado y lo que se puede hacer referencia es que en ambos hechos investigados se aplica el procedimiento establecido en el Código de la Niñez y Adolescencia cuyo plazo de investigación preliminar es de ocho días para que se pueda tener todas las diligencias recabadas por los fiscales encargado de los casos”, mencionó.

martes, 23 de mayo de 2017

Mensaje de WhatsApp azul es una estafa


WhatsApp no va a sustituir su icónico color verde por el azul, a pesar de lo que asegura una de las últimas cadenas que se está compartiendo a través de la aplicación de mensajería instantánea. El mensaje en cuestión no solo ofrece información falsa, sino que además se trata de una estafa. Según computerhoy, si se hace clic sobre el enlace se instalará un tipo de virus peligroso.

lunes, 22 de mayo de 2017

A más grupos de WhatsApp, más opciones de divorcio

La escena le va a sonar seguro. Puede incluso que la haya vivido en primera persona. Una pareja comparte velada en un restaurante o está sentada codo con codo en el sofá de casa. Una de las partes se afana en conversar, intenta mantener el contacto visual... pero al otro lado se produce el silencio, los balbuceos, la mirada baja... ¿El motivo? Que su interlocutor está —para desesperación y cabreo del acompañante— absorto en la pantalla del móvil.

Estamos ante un claro caso de phubbing (acrónimo de phone snubbing, o “ningunear con el móvil”): un fenómeno que va en aumento y que describe a la perfección una de los grandes males de nuestros días: cuando alguien que está a nuestro lado nos ignora porque está prestando más atención a lo que ocurre en una pantalla de móvil.

El término tiene ya también su equivalente en castellano: “ningufoneo”, que sería la recomendación de la Fundéu para traducir este anglicismo (quienes lo practican serían los ningufoneadores) y la cuestión no es baladí. Un estudio conducido por el profesor James A. Roberts, de la Universidad Baylor, en EEUU, halló que el 46,3% de los 453 adultos entrevistados había sido ningufoneado por su pareja; y un 22,6% declaró que esa práctica era fuente de conflicto.

Hay dos motivos fundamentales, concluyó el experto, por los que el phubbing tenía un impacto negativo en las relaciones de pareja. Primero, porque el tiempo que pasamos conectados a nuestros terminales no lo estamos empleando en hacer algo significativo que de verdad nos una a la pareja. Y segundo, porque el malestar que genera este hábito conduce, irremediablemente, a la pelea y un deterioro de la relación. Además, las personas que decían haber sufrido ningufoneo por parte de su pareja eran más propensas a sentirse deprimidas (en concreto, un 36,6% había experimentado esa sensación al menos en alguna ocasión).



Parejas a terapia con el móvil bajo el brazo

“En realidad el problema se da cuando existe una descoordinación en la pareja y una de las partes experimenta una sensación de falta de atención. Hay otros casos en los que ambos utilizan mucho el móvil en compañía del otro o que solo se comunican por WhatsApp, pero no sienten agravio alguno porque están en igualdad. Existe un consenso”, explica al periódico español El País el psicólogo Enrique García Huete, director de Quality Psicólogos y profesor de la Universidad Cisneros (Madrid).

García, que ha tratado en su clínica a personas que habían desarrollado una adicción al móvil, señala que el ningufoneo es un reproche cada vez más recurrente cuando una pareja con problemas acude a terapia: “Se quejan un montón de que el otro está siempre pendiente del teléfono y no le presta atención. Curiosamente, suelen ser más los varones quienes lo hacen, pero no podría decir que es un problema per se para acudir a terapia. Más bien es un factor que influye, pero no es el único”.

El escritor y doctor en Filosofía Enric Puig Punye, que acaba de abordar este asunto en su libro “La gran adicción. ¿Cómo sobrevivir a internet y no aislarse del mundo?”, apunta otro factor que contribuye a generar malentendidos: el hecho de que la conexión al mundo virtual se hace casi siempre desde terminales individuales y no es una experiencia compartida. “Quieras o no, que nos centremos cada uno en nuestros smartphones o tabletas produce una sensación de secretismo que no ayuda. Al contrario, despierta suspicacias”, explica Puig. “Esa separación no sería tan drástica si, por ejemplo, todos los miembros de la familia utilizaran solo un ordenador común”.

Por su parte, el doctor García Huete recuerda: “cuando nos comunicamos, es tan importante lo verbal como lo gestual. Si no nos sentimos atendidos, la sensación de frustración puede ser muy fuerte. Al centrarnos en lo virtual se va extinguiendo una impronta de la comunicación muy importante que solo se produce en persona, cara a cara”. En caso de producirse discrepancia de opiniones en la pareja por este asunto el psicólogo recomienda “consensuar los momentos de uso”. Es muy importante la negociación. Eso sí, “este proceso no servirá de nada si no tenemos conciencia de que hay un problema y si no existe una voluntad real de cambio”, recuerda García, “porque estas dos cosas no siempre van unidas”.



Cómo desconectar en un mundo hiperconectado (y no morir en el intento)

Cuando Enric Puig Punyet se planteó abordar en un libro el modo en que la hiperconectividad está afectando a nuestras relaciones no quiso hacerlo a través de testimonio de neorrurales: personas que han optado por retirarse al campo huyendo del mundanal ruido. En su lugar, se propuso entrevistar a personas que, siendo nativos digitales, se han desconectado sin renunciar a su trabajo o su vida social en la ciudad. Y las encontró: desde un comercial en paro que terminó cerrando su perfil en LinkedIn a una joven que organiza fiestas en las que no se puede sacar ni colgar ni una sola foto en las redes sociales.

Ninguno de ellos tomó la decisión de desconectar por motivos culturales, sino que sus razones tenían más que ver con preservar la salud mental y la calidad de vida. “Las personas con las que he hablado coinciden en que en un momento dado tuvieron una especie de revelación”, explica. Y lo más interesante es que al salir de esa vorágine “han reconectado con el mundo real, con acciones y sensaciones que tenían olvidadas”.

Puig Punyet, que lleva años investigando los cambios que ocasionan las nuevas tecnologías en la estructura social, recuerda que el nuevo modelo de negocio impulsado por Google y los smartphones obliga a una hiperconexión que acaba pasando factura a muchos niveles: “En la mayoría de casos supone una pérdida de tiempo y concentración tremenda. Ese dogma de la multitarea que nos venden —y creemos— es algo que no existe. Y luego está la gran dependencia que generan por la ansiedad de tener que estar siempre disponibles”.

El psicólogo García Huete explica que en el momento en que se dé una dependencia del móvil o la tableta “tenemos que tratarlo como si nos estuviéramos enfrentando a sustancia adictiva, porque nos produce la misma sensación gratificante a corto plazo y desasosiego, ansiedad o síndrome de abstinencia cuando nos falta”. Unas pautas básicas para evitar empatallarnos serían “reforzar nuestros mecanismos de control de las emociones, plantear horarios limitados y, si el problema se deriva del trabajo, utilizar dos móviles: uno exclusivo para el ámbito laboral y otro para socializar”.

Por su experiencia, Puig Punyet cree que la desconexión parcial será una tendencia en alza y que llegará de la mano de los jóvenes: “Las nuevas generaciones se están dando cuenta del exceso y están renunciando a estar hiperconectados. A raíz de escribir el libro me han llegado muchos más casos”, recuerda. “Hay adolescentes que se van de cena con los amigos y ya están dejando el móvil en casa”.



PORNO, MACHISMO Y HOMOFOBIA, EL DÍA A DÍA DE LOS GRUPOS DE VARONES DE WHATSAPP

El 80% de los jóvenes españoles revisa su teléfono móvil al menos una vez cada hora. El 72% siente la necesidad de contestar los mensajes nada más recibirlos. Estas cifras reflejan el claro problema al que se enfrenta nuestra sociedad: la adicción a los smartphones.

Parte de la culpa en lo tocante a esta epidemia la tiene WhatsApp, una app utilizada por nueve de cada diez españoles todos los días empleando en ella una media de 45 minutos diarios, según datos del Estudio Anual de Redes Sociales 2016. Pero tras esta adicción se esconden, en ocasiones, malos usos que derivan de su manejo, convirtiéndose en la herramienta perfecta para extrapolar a la esfera online todo tipo de actitudes reprobables.

Así lo pone de manifiesto el documento elaborado por investigadores de la Universidad de Alicante “Machismo a golpe de Whatsapp. El móvil: mecanismo de violencia sexista en los estudiantes universitarios”. Esta investigación pone el foco en “la importancia que tienen las nuevas tecnologías en la perpetuación de las diversas formas de machismo y más en concreto en la persistencia de la violencia de género entre los jóvenes”.



Chistes machistas, un clásico

Este estudio concluyó que el 16,2% de los 222 alumnos universitarios encuestados había recibido alguna vez mensajes sexistas a través de WhatsApp, confirmando a su vez que “el móvil se utiliza como un mecanismo de transmisión de violencia machista”.

Más allá del ciberacoso o de los peligrosísimos mecanismos de control a los que someten los celosos patológicos a sus parejas, existe otro gran foco de machismo recalcitrante asentado, normalizado y hasta bien visto en términos generales que, de alguna manera, está sirviendo para acentuar la tesis de los que defienden la desigualdad de género: hablamos de los conocidos como grupos de varones de WhatsApp.

Se trata de cotos formados íntegramente por hombres, habitualmente jóvenes, en los que abundan los intercambios de mensajes sexistas y en los que no faltan ni chistes subidos de tono ni, directamente, publicaciones pornográficas a través de fotos y vídeos, generando todo tipo de comentarios de índole machista a su paso.

Una realidad a la que casi todos los hombres han tenido acceso y que, en muchos casos, toca vivir por duplicado o triplicado, llegando a encontrarnos mensajes de este tipo en grupos de amigos del instituto, de la universidad o de colegas del trabajo. Allí, lo raro, cuando de sopetón salta un mensaje con un nuevo chiste, un meme vejatorio o un gif con unos pechos enormes, es encontrar a alguien que se sienta ofendido, que abandone el grupo o que reproche su actitud a los miembros más activos.

No obstante, en este tipo de grupos no todos los participantes tienen el mismo grado de responsabilidad, siendo habitual encontrar distintos roles. Por un lado, están los que se dedican a compartir todo aquello que encuentran en foros de índole sexual o en otros grupos en los que los proveedores de estos chistes son otros. Por otro, los que actúan como consumidores. Estos últimos están divididos en dos subgrupos: Los activos, que engloba a aquellos que deciden consumir y comentar estas publicaciones y los pasivos, que ni descargan ni leen este tipo de archivos, limitándose a guardar silencio hasta que algún otro tema les hace retomar su actividad.

En relación al primer grupo, el integrado por aquellos que deciden por cuenta propia empezar a transformar un grupo de amigos en un grupo de hombres, parece responder a un perfil claramente definido en distintos estudios psicólogos. Tal y como venía sucediendo previamente en los foros y en los chats de Internet, se trataría de sujetos con ciertos problemas de autoestima que, muy probablemente, y aprovechando la frialdad del medio, adquieren actitudes que no se atreverían a adoptar en otro tipo de contextos. Todo con el objetivo de llamar la atención y sentirse protagonistas por un rato.



Homofobia en los grupos

Además de la cosificación de la mujer, en este tipo de grupos de WhatsApp es también habitual asistir a todo tipo de manifestaciones destinadas a menospreciar y ridiculizar al colectivo homosexual. Esta suerte de machos alfa 2.0 no dudan en aprovechar la más mínima ocasión, y sin que nadie se lo pida, para subrayar públicamente su condición de heterosexuales a través de publicaciones vejatorias dirigidas al mundo gay.

Para muchos, la proliferación de estos grupos de varones son la prueba irrefutable de que las tesis más caducas del discurso del heteropatriarcado han encontrado en las nuevas tecnologías el lugar perfecto para expandirse y asentarse. En definitiva, la responsabilidad de lo que sucede en nuestro entorno, también en el digital, es de cada uno. Pasar por alto en Internet, según qué tipo de actitudes que no admitiríamos en la calle, tiene como fin asumir la normalización de una anormalidad... con todos los peligros que eso conlleva.


Ya puede hablar con alguien por WhatsApp sin tener su número

Existe una nueva característica implementada en WhatsApp, que nos permitirá hablar con cualquier persona que tenga la app instalada, aún sin tener su número en el teléfono.

Esta herramienta ya había sido anunciada hace un tiempo, pero recordemos como funciona. De esta forma podremos compartir nuestro número en forma de enlace web. Dicho de otra forma, es que crearemos un enlace, una especie de dirección web con nuestro número para que cualquiera que pinche en él, pueda contactarnos automáticamente. Por ejemplo, puede usarlo como firma en los correos para que tengan la forma más sencilla de contactarle.

Estos son los pasos para crear dicho enlace:

. Copia esta dirección: https://api.whatsapp.com/send?phone=

. Detrás del símbolo del igual pone el prefijo de su país.

. Después del prefijo introduce su número de teléfono.

Con este enlace, cualquier persona a la que le pasemos este enlace podrá contactarse con nosotros de forma instantánea.

A diferencia de otras funciones que se han ido filtrando progresivamente hasta llegar a la app, esta función se puede usar desde este mismo momento. Basta con pasarle este enlace a cualquier persona para que, pinchando en él, puede contactarse automáticamente con esa persona.

Si pinchamos en el enlace desde el celular, nos llevará a la app del celular para empezar a chatear. En el caso del PC, nos redirigirá al cliente web tal como WhatsApp Web o al cliente de escritorio.

Así se podrá borrar un mensaje de WhatsApp ya enviado


Ya estamos muy cerca de poder borrar algunos mensajes enviados por WhatsApp. La última beta de la aplicación nos muestra los pasos para poder hacerlo.

Esta nueva función de borrar mensajes de WhatsApp no debe confundirse con la que ya existe de eliminar un mensaje de forma local en un chat, la nueva función permitirá anular los mensajes y borrarlos del chat del receptor del mismo.

En la última versión de WhatsApp 2.17.184 (Beta) ha aparecido la opción de la que se va hablando por meses, es probable que al español se traduzca como “Anular mensaje de WhatsApp“.

La nueva función de borrar mensaje de WhatsApp sólo esta disponible de momento para Android, aunque es importante indicar que sólo en fase de pruebas, y en la versión beta 2.17.184, ya que si instala la 2.17.185 que se supone más actual, la función desaparece.

Si desea probar la opción de cancelar un mensaje ya enviado en WhatsApp, lo único que hay que hacer es descargar el fichero APK de la versión 2.17.184 de la aplicación; luego escriba un mensaje y, tras enviarlo, mantenga el dedo pulsado sobre el texto, para que aparezca el icono de papelera en la zona superior.

La novedad es que en esta nueva versión además de “Eliminar” como hasta ahora, tendremos la opción “Anular”. ¿Cuál es la diferencia? Fácil, si selecciona “Anular” se borrará el mensaje de WhatsApp tanto de nuestro celular como del celular de la otra persona, si elegimos “Eliminar” sólo desaparecerá de su terminal como hasta ahora.

Al probarlos verá que en la pantalla de su smartphone aparece el mensaje “Anulaste este mensaje”, pero no funciona en todas las ocasiones. ¿Por qué no funciona? Parece claro que esta nueva función de WhatsApp se encuentra en fase de pruebas, y lo único que los desarrolladores han habilitado son los menús que en la versión final veremos cuando vayamos a cancelar el envío de un mensaje.

Esperemos que dentro de poco tiempo esta función ya sea oficial para todos.

viernes, 19 de mayo de 2017

Así puedes fijar tres chats en WhatsApp


Los usuarios de WhatsApp en Android ya pueden fijar chats en la parte superior para tener 'a la mano' los más importantes.

La actualización permite fijar tres conversaciones, individuales o en grupo. Mira qué debes hacer:

Hay que mantener pulsado el dedo un par de segundos sobre el chat elegido y verás que en la parte superior, además de los iconos habituales, ahora nos aparece el símbolo de un pin:

Hace click en el ícono y el chat que hayas elegido quedará fijado en la parte superior. Puedes repetir esta operación hasta configurar tres conversaciones como favoritas en WhatsApp. Para deshacerlo debes repetir la operación y el ícono del pin aparecerá así:


miércoles, 17 de mayo de 2017

Facebook y whatsapp acaparan el uso de redes sociales en Bolivia

La Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (AGETIC) presentó los primeros resultados de la Encuesta Nacional de Opinión sobre Tecnologías de Información y Comunicación.

Según esta encuesta, el 67.5 por ciento de la población boliviana, de 14 años o más, es internauta, es decir que en los últimos 30 días previos a la encuesta, han tenido acceso a internet al menos una vez.

De estos internautas el 94 por ciento utiliza la red social Facebook y el 91 por ciento Whatsapp. Le sigue Youtube con un público del 40 por ciento de internautas y luego Twitter con un 17 por ciento.

"Es claro que el crecimiento de Facebook es para el uso de información inmediata y como contacto y el Whatsapp como mensajería instantánea. Es decir, en Facebook tienes tu perfil social y que es más difundido, pero el Whatsapp es de tus números de teléfonos "cercanos"", explica Esteban Lima, experto en temas de internet.

Asimismo señala que el caso de Youtube es interesante porque no se usa como red social, pero sí tiene mucho impacto en el consumo de programas o de famosos Youtubers. "Es la nueva televisión y una forma de comunicación no explotada plenamente. Aunque varios canales locales están subiendo contenido constantemente, sus números de suscriptores no reflejan el tamaño de público al que pueden llegar", explica.

Cabe señalar que el 95 por ciento de internautas tiene acceso a internet desde su teléfono móvil. Y el 65 por ciento de la población mayor a 14 años (internautas y no internautas) tiene acceso a redes sociales.